ALIMENTO DIARIO

“Amor total”


En aquellos días el número de los discípulos iba en aumento, pero también comenzaron las murmuraciones de los griegos en contra de los hebreos… Entonces los doce convocaron a todos los discípulos y les dijeron: «No está bien que desatendamos la proclamación de la palabra de Dios por atender a las mesas. Así que, hermanos, busquen entre todos ustedes a siete varones de buen testimonio, que estén llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, para que se encarguen de este trabajo…” Esta propuesta fue del agrado de todos los creyentes, y eligieron a Esteban, que era un varón lleno de fe y del Espíritu Santo, y a Felipe, Prócoro, Nicanor, Timón, Parmenas y Nicolás, un prosélito de Antioquía. Hechos 6:1a, 2-3, 5


Hechos 6 nos dice que la nueva iglesia cristiana tenía la costumbre de repartir comida todos los días a quienes la necesitaban, al igual que nuestros bancos de alimentos modernos. Muchos de los destinatarios eran viudas, mujeres que no tenían esposos ni hijos adultos para cuidarlos. Entonces la iglesia los cuidaba, y esto era bueno.

Pero había grupos que no se llevaban bien entre ellos. Por ejemplo estaban los helenistas, que eran judíos que habían recogido mucha cultura griega extranjera, y también estaban los hebreos, que rechazaban todas esas cosas extrañas. En la primera iglesia cristiana había personas de ambos grupos y, efectivamente, había problemas.

Los helenistas se quejaban de que sus viudas estaban siendo ignoradas en la distribución de alimentos. ¡Pero notemos lo que hizo la iglesia! No ignoraron su queja, no discutieron ni respondieron con sus propias quejas. Al contrario, los escucharon y tomaron en serio el problema. Toda la iglesia lo asumió como si les estuviera sucediendo a ellos mismo, más allá del grupo étnico al cual pertenecieran, y buscaron una solución. Decidieron entonces elegir a siete líderes de buena reputación, que estuvieran llenos del Espíritu y de sabiduría. No eran las primeras siete personas que se les ocurrieron, sino que fueron los mejores para esa tarea. ¿Te has dado cuenta de sus nombres? Cada nombre en esa lista es un nombre griego. Sus corazones estaban tan llenos de amor, que se aseguraron de que las personas elegidas provinieran del mismo grupo étnico que estaba sufriendo.

¿De dónde nace ese tipo de amor que puede mirar a “los otros” y verlos como si fueran uno de “nosotros”? Solo de Jesús. Él es el único que puede derribar las paredes culturales y étnicas de una manera tan completa y maravillosa. Él es nuestra paz con Dios y con los demás. Como escribe Pablo: “Pero ahora, en Cristo Jesús, ustedes, que en otro tiempo estaban lejos, han sido acercados por la sangre de Cristo. Porque él es nuestra paz. De dos pueblos hizo uno solo, al derribar la pared intermedia de separación… mediante la cruz… Por medio de él, unos y otros tenemos acceso al Padre en un mismo Espíritu. Por lo tanto, ustedes ya no son extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios, y están edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, cuya principal piedra angular es Jesucristo mismo”(Efesios 2:13-14 , 16b, 18-20).

ORACIÓN: Padre, ayúdanos a amarnos unos a otros con el amor de Jesús. Amén.

Dra. Kari Vo


Para reflexionar:

  1. ¿A quién consideras “los otros”? ¿Qué haría falta para que pienses en ellos como “nosotros”?
  2. ¿Qué podrías hacer hoy para comenzar a verlos como parte de “nosotros”?

DAILY DEVOTIONS FROM LUTHERAN HOUR MINISTRIES

“Help and Hope”


Devotion

Psalm 146:5-6 – Blessed is he whose help is the God of Jacob, whose hope is in the LORD his God, who made heaven and earth, the sea, and all that is in them, who keeps faith forever.

The majesty of creation is all around us, but we may not always notice it until we see its glory reflected in a beautiful sunset, a delicate flower, or the uncoiling power of a seedling, pushing its way up through rocky soil. Much of God’s wonderful creation is not readily visible. A far-away star named UY Scuti has a radius 1,700 times greater than that of our sun. The deepest part of the ocean, in the Mariana Trench of the western Pacific, is called the Challenger Deep and plunges to a depth of 36,200 feet. Yet all of this ordered splendor pales before the glory of its Creator. By His Word, God created the sun and moon, the planets and distant stars. By His Word, He gathered the waters into seas and carved the ocean depths.

Our psalm praises the Creator as our help and our hope. The God who “made heaven and earth,” who created the great stars and ocean depths, is present to help us. He is “the God of Jacob,” whose mighty acts in Israel’s history brought to fulfillment His promise to send the Savior. When the right time had come, the Word by whom all things were made, who “laid the foundation of the earth in the beginning” (Hebrews 1:10b), took on human flesh. His birth heralded by a star He created—Jesus the Word came to live among us. He came to take onto Himself the sins of the world and carry them to the cross. He suffered the penalty of death that we deserved, the penalty decreed against human creatures lost in willful rebellion against their Creator.

Jesus overcame death and the grave, and He is our help and our hope, our help against the powers of sin and death and our hope of life and resurrection. For the sake of His Son, God, who created the vast oceans, has “cast all our sins into the depths of the sea” (Micah 7:19b). Through Baptism, each of us is a new creation, and in Christ Jesus, we “have put on the new self, which is being renewed in knowledge after the image of its Creator” (Colossians 3:10).

Our God and Creator “keeps faith forever.” He continues to care for His splendid, ordered creation, causing “springs to gush forth in the valleys” and “the grass to grow for the livestock and plants for man to cultivate” (Psalm 104:10a, 14a). He “makes his sun rise on the evil and on the good, and sends rain on the just and on the unjust” (Matthew 5:45b). He keeps faith forever and will, when Jesus returns on the Last Day, raise us up from death as He has promised. He will create a new heaven and a new earth where we will live in His presence forever. But there we will have no need of the sun or moon, for the glory of God, our help and hope, will be our light (see Revelation 21:22-23).

THE PRAYER: Thank You, God our Savior, for every gift of Your creation. You have created us anew in Christ Jesus, and we look forward to the day when You will make all things news. Amen.

This Daily Devotion was written by Dr. Carol Geisler.

Reflection Questions:

1. Do you enjoy the subject of science? What’s something you’ve studied scientifically?

2. What does it say to you that the One who made the universe is faithful and is there to help you?

3. Has your view of the universe, and how it came to be, changed over time? How so?

Today’s Bible Readings: 1 Samuel 23    Psalms 54    Psalms 63    Luke 22:47-71

ALIMENTO DIARIO

“Ayuda y esperanza”


¡Dichosos los que confían en el Dios de Jacob, los que cuentan con la ayuda de Dios, el Señor! El Señor creó los cielos y la tierra, y el mar y todos los seres que contiene. El Señor siempre cumple su palabra. Salmo 146:5-6


La majestuosidad de la creación siempre está a nuestro alrededor pero a veces no la notamos, hasta que veamos su gloria reflejada en una hermosa puesta de sol, una flor delicada o el poder tenaz de una semilla que se abre paso a través del suelo rocoso. Gran parte de la maravillosa creación de Dios no es fácilmente visible. Una estrella lejana llamada UY Scuti tiene un radio 1.700 veces mayor que el del sol. La parte más profunda del océano, en la Fosa de las Marianas del Pacífico, se llama la fosa de Challenger y se sumerge a una profundidad de 36.200 pies o casi 11,000 metros. Sin embargo, todo este esplendor ordenado palidece ante la gloria de su Creador. Con su Palabra Dios creó el sol y la luna, los planetas y las estrellas distantes. Con su Palabra reunió las aguas en mares y talló las profundidades del océano.

Nuestro salmo alaba al Creador como nuestra ayuda y nuestra esperanza. El Dios que “creó los cielos y la tierra”, las grandes estrellas y las profundidades del océano, está presente para ayudarnos. Él es “el Dios de Jacob”, cuyos actos poderosos en la historia de Israel cumplieron su promesa de enviar al Salvador. Cuando llegó el momento adecuado, la Palabra por la cual fueron hechas todas las cosas, y la tierra fue fundada (Hebreos 1:10), se hizo carne. Su nacimiento fue anunciado por una de las estrellas que él había creado. Jesús, la Palabra, vino a vivir entre nosotros. Él vino para tomar sobre sí los pecados del mundo y llevarlos a la cruz. Jesús sufrió la pena de muerte que merecíamos, la pena decretada contra las criaturas humanas perdidas en rebelión deliberada contra su Creador.

Jesús venció la muerte y la tumba. Él es nuestro socorro y nuestra esperanza, nuestra ayuda contra los poderes del pecado y la muerte y nuestra esperanza de vida y resurrección. Gracias al sacrificio de su Hijo, Dios, que creó los vastos océanos, arrojó todos nuestros pecados a las profundidades del mar (Miqueas 7:19). A través del Bautismo, cada uno de nosotros somos una nueva creación, y en Cristo Jesús nos hemos revestido del nuevo hombre que se renueva en conocimiento según la imagen de su Creador (Colosenses 3:10).

Nuestro Dios y Creador nos alimenta siempre en la fe. Él continúa cuidando su creación espléndida y ordenada, haciendo que se “llenen las fuentes con los arroyos” y “que crezca la hierba para los ganados y las plantas para que el hombre cultive” (Salmo 104:10a, 14a). Él hace “salir su sol sobre malos y buenos, y hace llover sobre justos e injustos” (Mateo 5: 45b). Y cuando Jesús regrese el último día, nos resucitará de la muerte como lo ha prometido. Él creará un cielo nuevo y una tierra nueva donde viviremos en su presencia para siempre. Pero allí no tendremos necesidad del sol o la luna, porque la gloria de Dios, nuestra ayuda y esperanza, será nuestra luz (ver Apocalipsis 21:22-23).

ORACIÓN: Gracias, Dios nuestro Salvador, por cada regalo de tu creación y gracias porque nos has creado de nuevo en Cristo Jesús. Esperamos con ansias el día en que hagas que todas las cosas sean nuevas. Amén.

Dra. Carol Geisler


Para reflexionar:

  1. ¿Qué significa para tu vida que Aquél que creó el universo esté a tu lado dispuesto a ayudarte?
  2. ¿Ha cambiado con el tiempo tu visión del universo y de cómo llegó a ser? ¿De qué manera?

ALIMENTO DIARIO

“Un cambio radical”


Mientras Jesús caminaba junto al lago de Galilea, [Jesús] vio a Simón y a su hermano Andrés. Estaban echando la red al agua, porque eran pescadores. Jesús les dijo: «Síganme, y yo haré de ustedes pescadores de hombres.» Enseguida, ellos dejaron sus redes y lo siguieron. Un poco más adelante, Jesús vio a otros dos hermanos, Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, quienes estaban en la barca y remendaban sus redes. Enseguida Jesús los llamó, y ellos dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, y lo siguieron. Marcos 1:16-20


Imagina a un joven llamado Santiago. De niño veía a su padre y a otros en una profesión que había estado en la familia durante generaciones. Era su destino. Estaría en el negocio de la pesca, y probablemente ninguna otra profesión se le pasó por la cabeza.

Esa es la historia registrada en nuestro texto del Evangelio: la historia de un gran cambio en los planes de Santiago y su hermano Juan, al igual que de Simón y Andrés, quienes también fueron llamados por Jesús a una forma de vida completamente nueva. No estoy seguro de cómo Dios preparó a estos cuatro para hacer un cambio tan radical en sus vidas, pero sí sé que aceptaron la invitación de Jesús para unirse a la causa de proclamar el Evangelio. No sé cómo lo hicieron, pero sé que Dios tenía un plan para ellos.

Y Dios también tiene un plan para ti. Quizás el plan de salvación de Dios para ti aún no se ha cumplido. Si aún no has recibido el don de la fe en Jesús como Señor y Salvador, es decir, el mayor regalo que podrías recibir, Jesús todavía te está llamando (ver Apocalipsis 3:20). A él le importas. Él quiere que seas parte de su familia. Una vez que recibas el don de fe de Dios, puedes estar seguro de que Él tiene un plan para ti, y eso puede implicar un cambio en tus planes.

Hay muchas personas con una amplia variedad de antecedentes, habilidades, experiencias y estudios que ahora trabajan en la iglesia porque Dios tenía un plan para ellos, no muy diferente a Santiago, Juan, Simón y Andrés. El responder al llamado de Dios puede implicar ser voluntario en un refugio para mujeres o en un centro para personas sin hogar. O quizás enseñar inglés como segunda lengua, o ayudar a diseñar un hogar de ancianos, actualizar un sistema informático antiguo o tocar la trompeta en tu iglesia. O tal vez trabajar con quienes están enfermos o en cuidados paliativos.

La lista es interminable. Sin embargo, quizás estés pensando que sí podrías hacerlo, pero no tienes el coraje o la confianza necesaria. Si ese es tu caso, te invito a que recuerdes cómo Moisés se resistió a ser quien sacara al pueblo de Dios de Egipto. ‘Yo no, Dios, ni siquiera puedo hablar con claridad’, dijo. ‘¡¿Quieres que haga qué?!’ Y, sin embargo, ese aparentemente no preparado y tartamudo Moisés logró grandes cosas, todo por la gracia de Dios.

Hoy, y en los días venideros, te animo a que le pidas a Dios que te de sabiduría para comprender su plan para tu vida. Pídele que te de valor y coraje y que te ayude a estar abierto a su dirección. Recuerda que los planes que Dios tiene para ti son los mejores de todos (ver Jeremías 29:11).

ORACIÓN: Padre celestial, cambia nuestras vidas para seguirte y ser cada vez más como Jesús. En su nombre. Amén.

Tomado de “Un cambio en los planes”, Dr. Paul Devantier


Para reflexionar:

  1. ¿Qué tan receptivo serías a alguien que te dijera: “Ven, sígueme”? ¿Qué necesitarías saber primero?
  2. ¿Alguna vez has querido que alguien te siga para su propio beneficio? ¿Resultó ser verdad?

DAILY DEVOTIONS

“A Radical Shift”


Devotion

Mark 1:16-20 – Passing alongside the Sea of Galilee, He (Jesus) saw Simon and Andrew the brother of Simon casting a net into the sea, for they were fishermen. And Jesus said to them, “Follow Me, and I will make you become fishers of men.” And immediately they left their nets and followed Him. And going on a little farther, He saw James the son of Zebedee and John his brother, who were in their boat mending the nets. And immediately He called them, and they left their father Zebedee in the boat with the hired servants and followed Him.

Imagine a young boy named James. As a boy he watched his father and others in a profession that had been in the family for generations. It was his destiny. He would be in the seafood business, and probably little else in the way of professions even crossed his mind.

It’s the story recorded in our Gospel text—the story of a great change in plans for James and his brother John, and for two others, Simon and Andrew, who were also called by Jesus into a whole new way of life. I’m not sure how God prepared these four to make such a radical shift in their lives, but they accepted Jesus’ invitation to join in the cause of proclaiming the Gospel of God. I don’t know how they did it, but I know God had a plan for them.

Well, God has a plan for you, too. Maybe God’s plan of salvation for you has yet to be fulfilled. If you have not yet received the gift of faith in Jesus as Lord and Savior—that is, the greatest gift you could ever receive—Jesus is still calling (see Revelation 3:20). He cares. He wants you to be a part of His family. Once you receive God’s gift of faith, you can be sure He has a plan for you, and it may involve a change in your plans.

There are many with a wide variety of backgrounds, abilities, experiences, and degrees, who are now church workers because God had a plan for them—not unlike James and John and Simon and Andrew. Heeding God’s call you might volunteer at a women’s shelter or homeless facility. Maybe you can teach English as a second language. You might help landscape a nursing home, update an aging computer system, or play a cello at your church. Maybe you’ll work with those who are sick or in hospice care.

The list is endless. Still, some of you may be saying, “You know, I have thought about that, but I don’t have the courage or confidence to follow through.” Well, if you’re reluctant, think of Moses. He balked at being the one to lead God’s people out of Egypt. “Not me, God, I can’t even talk straight,” was his response. “You want me to do what!?” And yet the seemingly unprepared and stammering Moses accomplished great things—all by God’s grace.

Today, and in the days ahead, pray for the wisdom to grasp the plan God has for you. Pray for the courage to step out in faith. Pray that you may always be open to God’s leading. As God already knows, the plans He has for you are the best plans of all (see Jeremiah 29:11).

THE PRAYER: Heavenly Father, change our lives to follow You and be more like Jesus. In His Name. Amen.

Taken from “A Change in Plans,” a message excerpt by Rev. Dr. Paul Devantier

Reflection Questions:

1. As a kid did you have a decent idea what you wanted to be or do as an adult? Are you anywhere “in the ballpark” of that early aspiration?

2. How responsive do you think you would be to someone telling you to “Come, follow me”? What would you need to know first?

3. Have you ever wanted someone to follow you for his or her own benefit? Did the person do that?

Today’s Bible Readings: 1 Samuel 20-21    Psalms 34    Luke 21:20-38

DAILY DEVOTIONS

“What Do You Think of Jesus?”


Devotion

John 10:7-10 – So Jesus again said to them, “Truly, truly, I say to you, I am the door of the sheep. All who came before Me are thieves and robbers, but the sheep did not listen to them. I am the door. If anyone enters by Me, he will be saved and will go in and out and find pasture. The thief comes only to steal and kill and destroy. I came that they may have life and have it abundantly.”

Doors make a huge difference, don’t they? They keep people safe behind them. They open to allow you to come in, and then they shut to keep out trouble. A good door is a blessing.

People who come in through doors are usually considered legitimate, especially if a doorkeeper waves them through. They are there for a proper reason. But that’s not the case for people who climb over a wall or break through a window. We call the police as soon as we see that. They’re clearly up to no good!

Jesus calls Himself a door in this passage. He is our Protector, and He is the One through whom we come into God’s kingdom. While He is on duty, we don’t need to be afraid. He gives us life, freedom, and safety.

But there are people out there who try to mislead us, often on purpose. They may be trying to sell us the latest-and-greatest philosophy for changing our lives. They may be trying to recruit us to “special” Bible studies, or to attend a new church or lecture series. How can we tell if they are legitimate? Look at their attitude to the door—to Jesus.

Ask them: “What do you think of Jesus?” Their answer will tell you a lot about their hearts. If they say, “He is our Savior, and He died and rose again so we could be God’s children,” that’s good! They are coming to you through the true door. But what if they say something like this? “Jesus is a great teacher, and we should all follow His rules and teachings.” Or, “Jesus was a highly evolved soul, and we should follow His example to get to a higher plane of living.” Or even, “Jesus is okay for those who want to follow Him, but we have something more important to share with you.” Whoa! These are not good or safe people to be listening to. They are not entering through the true door: Jesus; they are climbing over the wall.

We know who Jesus is—not just a great teacher, like hundreds of other people. Not a highly evolved soul who serves as an example for us while we try to work our way to perfection. No, He is God Himself, born as a Man among us, born to rescue us from the powers of evil. He is the One who died on the cross to break the power of evil, and then rose from the dead three days later—never to die again. He is the One who offers free, joyful, everlasting life to everyone who trusts in Him and belongs to Him. He is our door. He is our safety.

THE PRAYER: Lord, keep us safe in Your care. Amen.

This Daily Devotion was written by Dr. Kari Vo.

Reflection Questions:

1. Which is your favorite door, and why?

2. Who has the key to the door of your home? Why did you trust them with it?

3. How has Jesus kept you safe in your life?

Today’s Bible Readings: 1 Samuel 19    Psalms 23    Psalms 59    Luke 21:1-19

ALIMENTO DIARIO

“¿Qué piensas de Jesús?”


Una vez más Jesús les dijo: «De cierto, de cierto les digo: Yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que vinieron antes de mí, son ladrones y salteadores; pero las ovejas no los oyeron. Yo soy la puerta; el que por mí entra, será salvo; y entrará y saldrá, y hallará pastos. El ladrón no viene sino para hurtar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. Juan 10:7-10


Las puertas hacen una gran diferencia, ¿no? Mantienen a las personas seguras, se abren para permitir entrar a alguien, y luego se cierran para evitar problemas. Una buena puerta es una bendición.

A las personas que entran por la puerta se las consideran legítimas, especialmente si un portero las hace pasar; están allí por una razón adecuada. Pero con las personas que trepan por una pared o que rompen una ventana, las cosas son diferentes: de apuro llamamos a la policía pues sabemos que no están haciendo nada bueno.

En el texto de hoy, Jesús se llama a sí mismo una puerta. Él es nuestro protector, y es el único a través del cual entramos en el reino de Dios. Mientras esté de servicio, no debemos tener miedo. Nos da vida, libertad y seguridad. Pero hay personas que intentan engañarnos, a menudo a propósito. Quizás traten de vendernos la filosofía más reciente para cambiar nuestra vida, o quizás nos quieran reclutar para estudios bíblicos “especiales”, o para asistir a una nueva iglesia. ¿Cómo podemos saber si son legítimos? Fijándonos en su actitud hacia la puerta Jesús.

Si se les pregunta qué piensan de Jesús, su respuesta dirá mucho sobre lo que creen. Si dicen: “Él es nuestro Salvador que murió y resucitó para que pudiéramos ser hijos de Dios”, ¡es bueno! Quieren llevarte a través de la puerta verdadera. Pero, ¿y si dicen algo como esto? “Jesús es un gran maestro, y debemos seguir sus reglas y enseñanzas”. O, “Jesús era un alma altamente evolucionada, y deberíamos seguir su ejemplo para llegar a un plano superior de vida”. O, “Jesús está bien para quienes quieren seguirlo, pero tenemos algo más importante que compartir con ustedes”. ¡Cuidado! Estas personas no te están invitando a entrar por la puerta verdadera, sino a trepar por encima del muro.

Sabemos que Jesús no fue solo un gran maestro, como cientos de otras personas, ni tampoco un alma altamente evolucionada que nos sirve de ejemplo para tratar de llegar a la perfección. No, Él es Dios mismo, nacido como un hombre entre nosotros para rescatarnos de los poderes del mal. Él es quien murió en la cruz para destruir el poder del mal, y resucitó de la muerte para no morir nunca más. Él es quien ofrece vida libre, gozosa y eterna a todos los que confían en Él. Él es nuestra puerta segura.

ORACIÓN: Señor, mantennos a salvo bajo tu cuidado. Amén.

Dra. Kari Vo


Para reflexionar:

  1. ¿Quién tiene la llave de la puerta de tu casa? ¿Por qué se la has confiado?
  2. ¿Cómo te ha salvado Jesús en tu vida?

ALIMENTO DIARIO

“Viviendo noblemente”


El soportar sufrimientos injustos es digno de elogio, si quien los soporta lo hace por motivos de conciencia delante de Dios. Porque ¿qué mérito hay en soportar malos tratos por hacer algo malo? Pero cuando se sufre por hacer el bien y se aguanta el castigo, entonces sí es meritorio ante Dios. Y ustedes fueron llamados para esto. Porque también Cristo sufrió por nosotros, con lo que nos dio un ejemplo para que sigamos sus pasos. Cristo no cometió ningún pecado, ni hubo engaño en su boca. Cuando lo maldecían, no respondía con maldición; cuando sufría, no amenazaba, sino que remitía su causa al que juzga con justicia. Él mismo llevó en su cuerpo nuestros pecados al madero, para que nosotros, muertos ya al pecado, vivamos para la justicia. Por sus heridas fueron ustedes sanados. Porque ustedes eran como ovejas descarriadas, pero ahora se han vuelto al Pastor que cuida de sus vidas. 1 Pedro 2:19-25


Es fácil olvidar que la mayoría de los libros de la Biblia fueron escritos por sus propios protagonistas. Los apóstoles escribieron viviendo en un mundo que, en su mayor parte, no simpatizaba para nada con su mensaje. Esa extraña secta de Jesús, vilipendiada por los judíos, incomprendida y oprimida por los romanos y burlada por los griegos, no era bien vista por nadie. Y el mensaje que compartían, que incluía soportar el sufrimiento y los castigos físicos, ciertamente no era el más apropiado para ganar conversos para su causa.

¿Cómo podía ser noble el mantenerse firme ante el ridículo injusto o el soportar la persecución? ¿Acaso no debemos reaccionar contra estas cosas, haciéndole frente al opresor? Después de todo, el Salvador ya sufrió suficiente. ¡Dios sabe que sufrió suficiente! ¿Cuándo podremos derribar a los que se burlan de Dios y nos rebajan por nuestra fe? ¿Cuándo es suficiente?

Podríamos pensar que ya hace mucho tiempo que fue suficiente, pero esa no es la forma en que Dios obra, ¿verdad? Dios no nos dio las verdades dichas por su Hijo para que las tergiversemos y las usemos según cómo creemos que debería ser la victoria con Dios.

No, los caminos de Dios son totalmente diferentes de los nuestros, ¡y por eso le damos gracias!

Pablo, el colega de Pedro, lo dijo bien: “Porque Dios no permitió que el mundo lo conociera mediante la sabiduría, sino que dispuso salvar a los creyentes por la locura de la predicación. Los judíos piden señales, y los griegos van tras la sabiduría, pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, que para los judíos es ciertamente un tropezadero, y para los no judíos una locura, pero para los llamados, tanto judíos como griegos, Cristo es poder de Dios, y sabiduría de Dios. Porque lo insensato de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres” (1 Corintios 1: 21-25).

ORACIÓN: Padre celestial, danos tu Espíritu Santo para levantarnos bajo la tensión de la vida para que podamos vivir como tu pueblo. En el nombre de Jesús oramos. Amén.

Paul Schreiber


Para reflexionar:

  1. ¿Cómo reaccionas cuando alguien te ofende?
  2. ¿Cómo puede Dios ayudarnos a superar las reacciones negativas?